Me pica… y me rasco

No tengo constancia del grado de hormigueo que te puede provocar. Tampoco sé con certeza si trae consigo ronchas, si es durante un tiempo o en un lugar concreto: cabeza, por lo general, o también el pecho, el ombligo o la punta de la…, pero me pica. Y me rasco. No paro de rascarme.

Soy un preguntón: lo reconozco. Me gusta saber de todo, entender los porqués. Atento a los detalles, observo cualquier aspecto, por nimio que pueda parecer. Es algo que hago desde siempre. Pero yo, tú y todos. Desde que tenemos uso de razón. Y si no, que se lo digan a los padres: “¿De dónde salen los niños? […] ¿Y por qué una cigüeña? […] ¿Y los bebés de la cigüeña, quién los trae? […] ¿Y por qué? ¿Por qué?”. Porque… nos encanta descifrar nuestro alrededor. Ponerle un nombre a las cosas, una significación. Pero no, no somos cotillas, no… somos curiosos. Y todo es culpa del universo, que nos pone ante los ojos dudas, preguntas, para investigar, conocer. Y “cuando creemos conocer todas las respuestas, llega el universo y te cambia todas las preguntas”, dicen… y así es. No siempre conseguimos obtener los porqués. Nunca sabré por qué la gente aspira los sofás para quitar el pelo de sus gatos y no aspira directamente al gato; tampoco tendré el placer de desvelar si la persona que llevaba el disfraz de Pluto en aquel viaje sonreía también cuando nos sacaron la foto. Aparentemente puede parecer que no tienen respuesta. Otras, en cambio, tienen respuesta a raíz de la lógica, pero prefiero seguir pensando como aquel niño que no quitaba de su boca el “porqué”. Seguir dándole vueltas, que quizás encuentro el punto que marca el final. Y para aquel que lo piense, no: no voy a aspirarle el pelo a un gato para resolver mi incógnita infantil. Dejaré que el gato siga su curso, aunque pueda morir. Dicen que la curiosidad mató al gato, pero… ¿quién me confirma que no mereció la pena?

Soy un preguntón y me encanta. Hoy me siguen surgiendo dudas, por ejemplo… ¿nadie se ha preguntado, como yo, de qué color es un camaleón al mirarse a un espejo? Quizás desaparece, y yo aquí sin descubrirlo. Podría hacerme rico… voy a por un camaleón. ¡Me pica!

@arunchulani

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