¡Hola, rutina!

Bienvenido septiembre. Bienvenidos sean también la vuelta al cole, los madrugones, las colas de coches, las temperaturas que bajan (a no ser que también les afecte el IVA)… Irónicamente o no, sed cordialmente invitados, otra vez, a nuestras vidas. Sí, la última página del mes de agosto ya ha sido pasada y un nuevo mes está comenzando. A pesar de no ser enero, nuevas promesas y propósitos rondan vagamente por nuestra mente; metas que acribillan el pensamiento y se mezclan con la reaparición de la rutina. Por cierto, ¡hola, rutina!

La rutina es parte de la vida de todos. Costumbres, hábitos, llamadla como queráis. La vuelta a ‘lo de siempre’ afecta a cada individuo de un modo diferente: positiva o negativamente, un trabajador puede estar satisfecho cuando retoma su día a día o, por el contrario, sentir la mayor frustración del mundo al tener que retomar el mes de septiembre cual drama de Calderón de la Barca. Tranquilos: la rutina no es algo malo, según dicen. Psicólogos y terapeutas no la desaconsejan, ya que es sinónimo de regularidad, de hábitos que nos ayudan a crear un ambiente positivo a nuestro alrededor. Opiniones varias, cada uno tiene su visión.

Ni un extremo ni otro, se ha de encontrar un punto medio. Lo sé, a nadie le gusta caer en una rutina excesiva donde lo que haces desde que te despiertas hasta que te duermes es siempre igual, día tras día, semana tras semana. Tampoco es cuestión de rozar el extremo de los conocidos como ‘vicios’, pero no se ha de vivir sin un rumbo, al límite y sin expectativas de una organización.

La vida pasa y hay que aprovecharla. Os invito a seguir un camino de vuelta, pero no tiene porqué ser siempre igual. Incluyamos variaciones en nuestra vida rutinaria: la vida nos regala un infinito universo de posibilidades que puedes aprovechar al máximo. El mes de septiembre trae consigo mucho: él pone las oportunidades y los segundos comienzos de ese año. Sé que va ligado a la rutina, pero poned de vuestra parte. Cumplid todos vuestros propósitos, tened iniciativa, creatividad. No caigáis en los extremos de la monotonía. Tomaos los días como si fueran el último: sonreíd por doquier. Seamos más positivos.

Los del grupo ‘Green Day’ prefieren que les despierten cuando septiembre acabe. ¿A mí? Que no me quiten ni un mes, que la vida son dos días y este es solo el comienzo.

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