Candidata número siete

Me prometí a mí mismo que no hablaría de este asunto, pero no me puedo quitar de la cabeza la situación vivida en la Gala de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Y no hace falta ni contextualización alguna de lo sucedido, ya que la implicación de la población canaria, por su importancia, es enorme e indiscutible. Me encontraba en el lugar del accidente, cerca pero lejos, donde Saida irradiaba felicidad porque iba a salir al escenario con su traje y fantasía. Tan solo segundos pasaron en lo que me estaba alejando de tal lugar cuando, de pronto, me giré.

Saida. El traje. Fuego. Policía, personal médico, bomberos, diseñadores y allegados. No fueron pocos los que corrieron hacia la rueda de fuego que se formó, llegando hasta la cortina de arriba. Alrededor de diez, los metros que tal llama alcanzó en altura, extendiéndose por una de las cortinas negras. La rápida actuación de los operarios pudo apagar con rapidez el fuego, pero no pudieron evitar que la muchacha sufriera daños. El culpable, una bengala o el fuego frío, un compuesto que, al incendiarse, no quema, sino que desprende calor. Uno de estos, unido a las plumas y demás plásticos usados en el traje, llevaron a la tragedia, aunque podía haber sido peor… La Gala continuó y llegó a su fin, con las redes sociales llenas de comentarios de respeto, apoyo y ataque. Periodistas que buscaban respuestas. Población que buscaba respuestas.

Comprensible. Pero desde detrás se hizo lo máximo posible. Se vivió la preocupación. Las lágrimas. Los nervios. ¿Lo único importante? La salud de Saida. Lo que no se pretendía era alarmar a la inmensa cantidad de público que había. Y es coherente, pero hasta cierto punto. Quizás la mejor decisión era dar por finalizada la Gala en el momento del incendio. Y el sueño de Saida debía ser aplazado. Nadie es perfecto, y menos en una situación de tensión como la vivida. No pretendían ocultar, sino no alarmar y crear algo peor. ¿El fallo? Diferente, según quién lo piense. No hacer una revisión de los trajes de manera correcta fue, sin dudarlo, el mayor equívoco de la organización. Tal aspecto llevó a esa noche a teñirse de cenizas, preocupación y llanto. Noche de insomnio para muchos. Noche a recordar, pero no por el color y la fiesta, precisamente…

Ánimo, Saida. Canarias está contigo, reina. Esperamos tu pronta recuperación…

@arunchulani

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