La cuenta, y uno más

“Barriguita llena, corazón contento”. Quiero hacer un llamamiento desde esta pequeña columna acerca de una práctica que está teniendo eco últimamente por diferentes lugares de España. La nueva iniciativa y el capricho de este escritor desde el día de hoy en adelante es lo que se conoce como cafés pendientes. Cortados para los que no pueden permitírselo. Os cuento de qué va esto a los que no lo habéis oído aún. Entras a un bar, te tomas tu cortado con tus amigos y dejas uno pagado (o los que quieras: la solidaridad no tiene límites). Así aquel que no tiene el dinero para permitírselo puede tomarse una taza de café caliente. Y no solo cafés: también con comida. Desayunos completos, dos tostadas o un plato de arroz… Y me repito, que en esto no me canso: solidaridad sin límites.

El porqué de esta práctica y de su extensión tiene como cuna Nápoles, donde los establecimientos dejaban apuntados los cafés o la comida que la gente dejaba pendiente. Abriendo ventanas y saliendo como bocanadas de aire, la iniciativa se extendió a donde estamos, desde donde me leéis. Para empezar, tres en Tenerife, en La Laguna, pero no han de ser los únicos. Y aquí retomo mi llamamiento, vuelvo al comienzo y os pido que se haga eco. Tres por ahora, pero que haya más. Y en lo que respecta a los que no pueden empezar la mañana sin su chute de café, los que leen el periódico barraco en mano o los que disfrutan del placer de estar entre cortados, apelo a vuestro punto sensible, a la posibilidad de compartir un poco de alimento, dejando así pagado desde un bocadillo a un café o té. La situación actual en España no es la más idónea, y esta ayuda requiere del mínimo esfuerzo para poder dar mucho a quien lo pasa mal. Que no porque haya dos o tres (y multiplícalo por cientos) que no ayuden, tenemos que ser iguales. Comencemos a dar un par de pasos y movámonos: demostramos que los hay con buena fe. Cada uno mirando su bolsillo y cartera puede darle alas a los céntimos escondidos en las esquinas y convertirlos en una sonrisa. ¿Qué hay mejor? “Donde comen dos, comen tres”, dice el refrán. Creo que es hora de ponerlo en práctica, ¿no?

@arunchulani

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