Pablito clavó un clavito

No sé qué clavito habrá clavado, pero lo que nadie sabe es que, con el tiempo, puede que quisiera sacarlo. Sacar ese clavo con otro clavo. Sin saber si servirá, si es posible o se quedará en una simple expresión. Y sí: se puede sacar. Pero todo depende… Depende del clavo que queramos sacar. Los ligeros, sin dificultad; los de cabeza plana ya son más difíciles. Luego están los que giran hasta el fondo: de tornillo. Y olvídate de sacarlos con facilidad. Finalmente, los perdidos: no se les ve ni la cabeza, pero siguen ahí, bien hondo… Depende también del clavo que usemos para sacarlo. Uno largo, uno corto. O el que más te llame la atención, sin saber si puede ser el mejor. La cuestión es intentar quitarlo: martillo en mano y a darle… Pero al sacarlo hay que buscar el mejor ángulo. Tener en cuenta la fuerza, la precisión. Sucede que, en ocasiones, el clavo tiene efecto rebote: toca la cabeza del clavo atascado, rebota… pum. Atascado al lado. Más vale maña que fuerza. Poco a poco y… listo: la extracción del clavo ha sido realizada con éxito. Ahora ponte tú a sacar el clavo. Venga, valiente. El trabalenguas sí que queda ahora en un dicho redicho, ¿eh? Eso de “un clavo saca otro clavo”, aplicado en la realidad, no es tan fácil como suena. No depende de clavos más o menos largos, de materiales resistentes o de descabezados. Es, más bien, un modo de intentar sacar del pensamiento y del sentimiento a alguien que ha calado hondo. Muy hondo. Por ahí dicen que es la mejor opción, un parche a tu corazón roto. Encontrar un clavo que, poco a poco, intenta reparar las cicatrices anteriores. Casi de cuento de Disney. El tiempo, el mismo: de la noche a la mañana. Una semana, un mes. Y con el tiempo terminará siendo princesa, príncipe. O sapo. Por ahí dicen también que no es cierta la conocida frase. Ellos creen en el tiempo, el que cura las heridas. Tiempo para encontrar otro clavo que clavar. Vivieron felices y comieron perdices, ¿no? No tengo la respuesta: digamos que depende del corazón y de la persona. De si cree en clavos o en tiempos. Pablito creía en su clavito, pero repito… ¿y si quería deshacerse de él? “Pablito clavó un clavito… ¿cómo lo desclavará?”. Uy, qué mezcla de trabalenguas…

@arunchulani

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