El hombre que no jugaba al baloncesto

Sorprendente. Sorprendente es que las pequeñas de la casa, con tan solo un año, sepan desbloquear mi móvil, abrir el WhatsApp y hablarle a todo el que pillen. Increíble también que Josep, el enano de la casa, tenga su tablet, con sus juegos y su música. La nueva generación: la nueva era de las tecnologías y, supuestamente, de la información. Y sí, es cierto que ahora la información llega de manera directa a la pantalla de todo aquel que pueda permitirse un dispositivo de última generación. Como Josep. Ahí lo veo, sentado en el sofá, ausente. Está envuelto en el ritmo de la canción que escucha, mirando la televisión, pero no oyéndola. Yo sí. Y en esa segunda pantalla, los informativos:

“Tras el fallecimiento de Nelson Mandela, la situación…”

Él sigue igual, sin inmutarse, sin saber quién es la persona que acaba de fallecer, aunque tampoco parece interesarle. Me mira. Noto en su mirada que se está poniendo nervioso: no entiende por qué la miro con tanta fijación. Inocente que tan poca importancia le dio a mi mirada, bajó su cabeza para seguir lanzando pájaros cabreados hacia estructuras de madera en el juego de su tablet. Dulce inocencia. Quizás mi reacción tras ese gesto no fue la más adecuada… mentira, fue la mejor. Estoy seguro al cien por cien. Mi reacción, tras pensar que debía abrirle los ojos, fue pedirle que me escuchara dos minutos. Atento, me miró y le pregunté, aun sabiendo la respuesta:

-¿Sabes quién es el hombre que está saliendo por la televisión?

-¡Claro! Es el que salió en la película SpaceJam, el que jugaba bien a baloncesto, lo que ahora está viejo porque salió del país de los Looney Tunes, y eso…

Sorprendente él; sorprendido yo. Si se hubiera confundido con Morgan Freeman, se lo pasaba, pero no. No tiene ni idea. Al menos tiene el punto creativo de la familia…

-Querida, ese es Michael Jordan. No sé si sigue en el país de los Looneys, pero deja que te hable del que está ahora mismo en la televisión. Él es Nelson Mandela, uno de los que ha ganado el Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué? Porque es un hombre que ha hecho mucho por todos, sobre todo por su país: Sudáfrica. A Mandela se le conoce como un símbolo de la no violencia y la paz, como la paloma, pero en persona. Es una inspiración para los activistas de los derechos humanos y de la libertad en el mundo, buscando siempre que el futuro pudieran compartirlo por igual los blancos y los negros. “Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, ya sea que venga de un hombre negro o un hombre blanco”, repetía. Daba igual si eran viejitos o bebés, pero con una cosa muy, muy clara: no habría violencia. Y lo consiguió. Quería que se cumpliera lo justo frente a los blancos que gobernaban, que no miraban por los que estaban gobernados. ¿Entiendes? Buscaba una democracia multirracial. Vale, esto no lo has entendido, pero seguro que si te nombro a Gandhi, me entiendes. Él se parecía a Gandhi…

-Gandhi llevaba gafas redondas, como las del disfraz de hippie que tengo yo. Las mías son de colorines…

-No, enana. Me refiero en espíritu. En su corazón. De hecho, Mandela lo dijo hace trece años en una revista de EE UU: Gandhi había sido su inspiración. Ahora ha fallecido, pero muy feliz. “La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré para la eternidad”. Y lo logró. Consiguió en Sudáfrica la justicia, el Estado de derecho, la libertad para expresarse, las elecciones libres y justas, pero también es un ejemplo de lección, también para ti: la no violencia puede con todo, por encima del poder…

Lo noté extrañado.

-Es un vocabulario que no entiendes, pero ya lo entenderás. Me quedo tranquilo si al menos sabes que Nelson Mandela buscó la paz sin ser un matón. “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, decía Mandela. ¿Lo captas? -Sí. Regu, pero lo entiendo. -A ver, ¿qué has entendido? -Que era un hombre bueno que ayudó mucho al mundo para que haya menos violencia y que todos seamos más libres. ¡Ah! Y que no jugaba a baloncesto. Se puso los auriculares y siguió con lo suyo: su juego de pájaros, Michael Jordan y su música… Qué dulce ignorancia.

@arunchulani

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