Y de pronto, sonreirás

La cosa va del tiempo, de las personas que vienen y van, de lo que uno dice y espera, y de lo que no sucede por mucho esperar (o por mucho que se espere). La espera va de minutos, de miradas recelosas al reloj de pared, del tictac angustioso que inunda todo sonido del salón, del eco que provocan las agujas del reloj al retumbar contra el cristal que las hace prisioneras. Lo peor va de silencios, de timbres que no se oyen y teléfonos que no suenan. De palabras, gestos y actos que nunca llegan. Ni llegarán. Lo único que llega es la decepción frente a lo que podía haber sido una sorpresa o, sencillamente, no ser nada. Tu amor propio disminuye; tus fortalezas, que tornan en matices de debilidad, buscan justificaciones en lo que pudiste hacer, y no hiciste. Y a los únicos que les llega es a los que esperan algo de alguien. A gente como tú y como yo.

No te culpes: corrígete. La cosa ahora va de aprovechar el tiempo, de ver detrás de las personas y de lo que dicen. De olvidar las esperas para dejar que suceda lo imprevisto, por mucho que se haya esperado. Vivir sorprendido va de sobresaltos, de miradas con detalle al entorno, del sonido que pasa de ruido a melodía en cualquier lugar. De lo lejos que puede llegar nuestra voz si queremos que se haga oír. Lo mejor va de presente, pasado y futuro; de relojes que avanzan a tu lado, sin pausa pero sin prisa. Relojes que no te esperan, pero que tú tampoco dejas que te pasen y pisen. Sigues valorando lo que eres, lo que puedes ser. Tus matices, con todo lo que haces y no haces. Ya llegarán las palabras, los gestos y los actos cuando menos lo esperemos. De una forma u otra. Pero llegarán. Nos llegarán a los que nos gustan las sorpresas. Si no llega, descuida: tampoco las esperábamos. Ni las espero hoy, ni tú las esperarás mañana. Porque lo inesperado está ahí, entre el aire que respiramos y el frío que nos abriga. Y, cuando menos lo esperas, te golpea sin piedad. Por sorpresa. En ese momento, y solo en ese instante, dejarás de escuchar el tictac. Y sonreirás. Y tanto que sonreirás…

@arunchulani

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