Yo, Periodismo

Os quiero confesar que, hace cuatro años y a estas mismas alturas del mes, fue cuando realmente comencé a plantear en mi vida ser periodista. Confesaré también que quise tirar la toalla, y no solo una única vez: todos los días. Al terminar cada clase. Un año. Un primer año en el que no encontraba pasión alguna entre las paredes de la pirámide, sino todo lo contrario. Debates de política que eran interesantes para mis compañeros, para mí eran lo más tedioso y cansino que podías echarte a la cara un lunes (y martes, y miércoles, y jueves…) a las ocho de la mañana (y a las nueve, y a las diez, y a las once…). Bueno, lo reconozco: en esto no he cambiado mucho. Fue cambiando el interés, el ambiente. Compañeros que pasaban a ser amigos; un grupo que fue dividiéndose para volver a ser uno. Horas en la cafetería, ratos entre cortados. Ante el ordenador, trabajando y tomando apuntes… aunque no siempre. Lo siento, Gutenberg, pero te tenía hasta en la sopa: terminaba desconectando. En conchecuenchia, el tiempo fue pasando. La idea de ser periodista cobraba más relevancia, siendo mi principal objetivo. Y hoy, precisamente hoy, cuatro años después, ha llegado el día. El día en el que se cierra un ciclo, en el que me visto de gala para celebrar junto a mi familia, amigos y compañeros todo lo vivido y lo que queda por vivir. Recordar todos los momentos, los gentilicios y los climogramas. Historias de viajes, historias de cabras; muckrakers, test de actualidad y la hoja del cinco. De todo un poco en una promoción variopinta, donde la opinión pública (la opinión del público) y el cine han sido fundamentales en su desarrollo. Una promoción que hoy acaba y empieza. Empieza lo que realmente buscaba, lo que ansiaba desde un principio. Contrariamente, termina lo que hoy anhelarán, lo que siempre quisieron ver terminado. Lo confieso: en cierto modo, ojalá no terminara. No terminaran los trabajos interminables, los que comienzan y terminan el mismo día. Los bostezos a las ocho de la mañana, los bocadillos de pollo. Eso sí: no terminará todo lo que hemos creado con la excusa de ser periodistas. A todos, felicidades: lo hemos conseguido. A todos, gracias. En especial, a los que lo saben bien. Si no lo sabéis, tan solo deciros una cosa: Mamut. Somos periodistas. Soy periodista. Y san se acabó.

@arunchulani

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